MELILLA Y SAN CLIMAZÓN : POR MANUEL ELIAS

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Melilla y San Climazón. Anécdota colaborativa 12 por:
Manuel Salvador Elías Moreno
¿Quién es Manuel Elías?

En septiembre de 1985 tuve la gran suerte de conocer a Manuel Elías.
Yo me incorporaba a un mercado totalmente nuevo para mí, pensaba que la venta de los productos de este nuevo sector iba a comercializarse de la misma forma que cualquier otro producto de otros mercados: Precio, calidad, logística, características y ventajas, factores diferenciadores, etc.
Estaba equivocado, Manuel Elías me enseñó que lo que aquí primaba era la relación con el cliente, la confianza, el consejo, la orientación y la ayuda.
Manolo era un maestro, se convertía en el socio perfecto de cada cliente, le organizaba las ofertas, los incentivos a consumidoras y empleadas, les hablaba de tendencias, de impuestos y de todo lo que para el negocio del cliente fuera interesante.
Manolo había trabajado de delineante, por lo cual también tenía facilidad para ofrecer a cada cliente proyectos de decoración, de obras y de aprovechamiento de espacios.
De la carrera comercial de Manuel Elías se podrían escribir varios libros, yo le he pedido que escriba una anécdota par mi web.
Quiero darle las gracias a Manuel Elías por haberme enseñado a triunfar en el mercado de la belleza, por haber sido mecenas en la edición en papel de mi libro ANECDOTARIO y por la anécdota que podéis leer a continuación.
Gracias, Manolo.

Melilla y San Climazón.

El primer viaje que hice a la ciudad norteafricana fue allá por el mes de febrero de 1979.
Decidí desplazarme en “avión”. En aquel entonces, le llamaban la QUINIELA, solo cabíamos 14 pasajeros, ¡imaginaos qué pasaje!, el último que accedía a la avioneta cerraba la puerta.
¡El despegue era todo un poema! El silencio nos embargaba por completo, abrazábamos con fuerza nuestros maletines de trabajo y nos cruzábamos inquietantes miradas.
La avioneta con una hélice en su parte delantera, durante el despegue se desplazaba de un lado a otro como el látigo de una feria. El vuelo era un subir y bajar constante, así después de una hora aproximadamente se llegaba a la ciudad de Melilla.

AVIONETA 14 PASAJEROS – QUE CIERRE EL ÚLTIMO

En el aeropuerto me esperaba un cliente, era el presidente de la asociación de peluqueros de la ciudad, buen amigo del delegado de entonces me llevó a un hotel y desayunamos juntos y me dio explicaciones de algunos peluqueros más importantes.
Yo cogí mi maletín de trabajo mis posters y me dispuse a visitar algunos clientes de los que me había dado la dirección.
En autobús y andando hacia los desplazamientos, entre visitas de peluquería y peluquerías además tenía que visitar a las perfumerías por encargo de mi delegado.

Os podéis imaginar cuando llegaba la noche como terminaba.
La habitación del hotel Avenida (por llamarlo de alguna forma) era todo un poema, la pastilla de jabón Heno de Pravia, cortinas viejas y feas y la bañera que tenía un aspecto como si estuviera oxidada, la cortina de plástico recuerdo que se pegaba a la bañera como si tuviera pegamento, todo lamentable.
Al tercer viaje que hacía era verano subí a la habitación y deje toda la ropa colgada en el ropero, cuando por la noche regrese me encontré que habían entrado por el balcón que había dejado abierto y me robaron todo lo que llevaba, imaginaros el cabreo.
Cuando llegue a Málaga tuve una reunión con mi jefe para ver cómo me había ido, le explique que así no podíamos seguir pues los desplazamientos en autobús y las visitas a las perfumerías, no me dejaban tiempo para visitar a los clientes que ya tenía censados y por las noches a ese hotel no quería volver.
Comprendió mis quejas y me autorizo alquilar un coche y cambiar de hotel.
Durante 10 años estuve haciendo esa ruta cada dos meses, ir a Melilla me llenaba de alegría, los clientes eran más que amigos, no solo por los pedidos y el trato cariñoso que me tenían, si no por la efectividad, era visita y pedido sin fallar ninguno, todos me querían invitar a almorzar o cenar, tenía verdaderos problemas para eludir algunos pues no había días para todos, tenía que engañarlos. La primera pregunta que me hacían era: “QUE DIA TE MARCHAS”. Yo tuve que inventarme la frase: “ESTA TARDE COJO EL VUELO”.
Por cierto, ya había otro avión, este era un Fokker, pero se daba otro problema que el aeropuerto de Melilla tenía la pista muy pequeña lindaba con la frontera con Marruecos y los aterrizajes eran de películas de terror, (cuanto miedo he pasado) en los aterrizajes hacia el trompo al llegar al final de la pista y en los despegues como estaba construido al revés de los vientos y en Melilla siempre los hay, se movía para todos lados. De esto que cuento no exagero nada, pueden dar fe algunos integrantes de este grupo que me han acompañado algún que otro viaje.

FOKKER-F-27

Bueno, voy a relataros la anécdota de nuestro SAN CLIMAZON.
¿Qué es un climazón? LA SOLUCIÓN DE LOS SALONES PARA UN SECADO VERSÁTIL. Tanto si se trata de coloración, mechas, aclarado o permanentes, como de secado o tratamiento, con las funciones combinadas de calentamiento por infrarrojos y secado de Climazon² podrás adaptar todos los servicios a cada cliente. El programa principal cuenta con seis opciones distintas entre las que podrás escoger:
Color: el control de la temperatura controlada por software garantiza un resultado de color uniforme y repetible y reduce el tiempo del tratamiento hasta un 33%

                                                                                                                                                                 CLIMAZON

Llamado SAN CLIMAZÓN por ser la clave para conseguir los objetivos de ventas de aquellos tiempos.
En 1989 a Rafael Domínguez lo habían ascendido a Jefe Nacional de Ventas y a mí a Delegado de Andalucía y Extremadura.
Teníamos que presentar en Melilla el famoso Climazón era este un adelanto tecnológico nunca visto en el sector y la envidia de toda la competencia, ¡que buenos tiempos!
Nos desplazamos para hacer la presentación en Melilla, un asesor técnico y los vendedores de productos químicos y el de tratamientos System Professional.
El acto lo celebramos en el Parador Nacional de Melilla tuvimos un gran éxito de asistencia de clientes, deciros que por entonces nuestra empresa WELLA, era líder absoluto en la plaza y la competencia casi no existía.
Presentamos dos trabajos de color y dos de moldeadores con modelos locales, después teníamos un coctel donde aprovechábamos para rematar las ventas de Climazón, le vendimos el novedoso aparato prácticamente a todas la clientela.
Finalizada la presentación despedimos a los clientes y nos fuimos a tomar algo, estábamos extenuados después del día que pasamos con tanta presión.
Al volver al hotel recuerdo que eran sobre las once de la noche y al preguntarle al recepcionista por las cajas de los climazones para enviarlos de nuevo a Málaga.
¡No me lo podía creer! habían tirado las cajas a la basura y se las habían llevado ¡HORROR! Que hacemos ahora, les preguntaba a mis compañeros…. Momentos de tensión y enfado.
Se nos encendió una luz, y dije a casa de Japigu (clienta amiga) pero si nos ha comprado uno, me dijeron, no importa le vendemos dos más y se lo dejamos en su casa los dos. Había que vernos a los cuatros individuos por Melilla a las doce de la noche con los dos Climazones a cuesta.
Nos presentamos en la casa de nuestra buena clienta y amiga Pilar, le dijimos que veníamos a que nos invitara una copa, trazamos un plan anteriormente, unos nos dedicamos a Pilar otros al su marido y otro al hijo de estos, allí entre copa y copa y risas y alabando lo importante que era como clienta para Wella le conseguimos vender los dos Climazones de la presentación.
Salimos de su casa con media tajá encima, pero contentos todos y con el deber cumplido.
Aquella noche me dormí como un niño pequeño…
Y sin mi transistor…. Algunos sabrán a lo que me refiero
La constancia, la laboriosidad y el entusiasmo son las claves para los éxitos comerciales y personales.

MANUEL ELIAS Y SUS ADORABLES NIET@S

Sobre el autor

Rafael Domínguez
Rafael Domínguez

Nací en Sevilla el 17 de octubre de 1950. Mi padre Abogado del Estado del cuerpo técnico de hacienda y brillante abogado al ejercicio libre. Mi madre la mejor, más cariñosa y guapa del mundo. Tengo seis hermanos, tres mayores y tres más pequeños que yo.

Rafael Domínguez Por Rafael Domínguez

Rafael Domínguez

Rafael Domínguez

Nací en Sevilla el 17 de octubre de 1950. Mi padre Abogado del Estado del cuerpo técnico de hacienda y brillante abogado al ejercicio libre. Mi madre la mejor, más cariñosa y guapa del mundo. Tengo seis hermanos, tres mayores y tres más pequeños que yo.

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